lunes, 8 de mayo de 2017

Ironman para novatos: bicicleta

Para seguir desmitificando el Ironman, seguiremos con la bici. Si ya has podido comprobar en Ironman para novatos: natación, que te está hablando un auténtico amateur en la materia, ahora podrás seguir comprobando que si alguien como yo ha podido completar un Ironman, cualquier persona que se lo proponga podría hacerlo.

Si podía pensar que la natación iba a ser el mayor escollo que iba a tener, pronto descubrí que mi Alpe D´huez del Ironman iba a ser el sector de bici. La verdad es que nunca fue mi fuerte, ya que no pude aprender a montar hasta los 13 años, y aún así para doblar las curvitas cerradas tenía que poner pie en tierra y girar la bici a lo pantera rosa. Todo un numerito. 

Eso sí, puedes pensar que con el paso de los años mejoré mi destreza a la hora de coger la bici y rodar. Sí, fue así, hasta el punto de hacerme con una bicicleta de carretera (Btwin 300 del Decathlon), la más barata del mercado. Pero como me dedicaba a correr, pues el tiempo de montar en bici se limitaba al trayecto al trabajo (10min) y alguna salida esporádica en verano.

Pero pensando que con tener fondo y fuerza en las piernas bastaba, comencé a entrenar con mi Btwin para un medio Ironman, dejándome la piel para poder ir a una velocidad más o menos decente y por primera vez con pedales de calas. Si alguien te dice aquello de: "la bici no importa, lo importante son las piernas", no lo creas. Claro que lo fundamental son las piernas, pero doy fe de que una buena bicicleta ayuda bastante. A pura gloria me supo la primera salida con mi bici de larga distancia...mi querida "cabra".

Todo esto no suena muy mal...pero creo que he sido el primer triatleta en tener una "cabra" sin saber cambiar una rueda. Así que todas esas inseguridades que puedas tener son comprensibles y normales...y todo llega. De las primeras veces que tenía que llamar cuando pinchaba para que me vinieran a recoger a por fin poder cambiar una cámara y seguir con mi camino. Porque por mucho vídeo que viera, hasta que no lo haces por primera vez, no puedes decir que sepas. ¡Que gran peso te quitas de encima! Porque quedarte fuera de un Ironman por no saber cambiar una rueda...

Pero ahí no acaba la cosa...cuando los km comienzan a acumularse en tu entreno y las horas suben y suben, se te empieza a venir todo encima. Más allá de las 2 horas encima de la bici era un completo martirio. No sabía como colocarme. El roce y el apoyo se hacían insoportables y era casi menos llevadera la postura que el cansancio. A eso hay que sumarle los madrugones que debes pegarte para entrenar, porque claro, el día que tienes que echarle 5 horas a la bici, no puedes salir a las 10 de la mañana. Y como tengas compromiso el sábado de salida ya ni te cuento...hubo un día que tuve que levantarme a las 4 a.m. para poder estar rodando a las 5 de la mañana...Nunca antes me había levantado tan temprano para entrenar.

Y después está el tema de la alimentación. Yo era de esos que cuando se pegaba una excursión en bici se llevaba un bocadillo de chorizo. Aquí todo cambia un poco, y te vas dando cuenta, de cuándo tienes que beber, de qué debes llevarte, de cómo debes hacerlo...y sin darte cuenta tu cuerpo lo automatiza y casi sale solo.

Aquí es donde se pone en juego la característica primordial en el Ironman: la perseverancia. Es cuestión de seguir, seguir y seguir...pedalear, pedalear y pedalear...De parecerme una odisea rodar más allá de los 70 km a completar la ruta completa de 180 acabando acoplado encima de la bicicleta. Pero querer es poder querido novato; y ¿sabes?, ya solo queda un maratón...





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